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Miércoles 08 de Octubre de 2008 01:10 |
En los últimos años en nuestro país han aumentado los niveles de exigencias por parte de las empresas hacia las y los candidatas-os que postulan a los diferentes puestos y empleos. Lo anterior se debe a que cada vez existe mayor competencia entre las organizaciones por contar con personas de alta calificación y potencial, no tan sólo técnica sino también de habilidades inespecíficas, que se refieren a cualidades personales que no se adquieren en la educación formal.
A lo anterior se suma el hecho que existe actualmente en nuestro país un insuficiente número de vacantes en el mercado para la fuerza laboral disponible.
Frente a este contexto además, encontramos que en el caso de las mujeres esto puede ser más difícil, debido a que muchas veces te enfrentas a mitos y prejuicios que pueden limitar tus posibilidades a la hora de postular, convirtiendo a este proceso en algo aún más complejo para nosotras las mujeres.
Ya no es posible pensar en postular a un trabajo, sin pasar por algún tipo de selección. Este es un proceso que trata de decidir quién es la persona más indicada para formar parte de la organización. Sin embargo, no existe mayor información respecto a cómo afrontar el proceso, debido a que las exigencias para los cargos han cambiado y que actualmente existen diversas formar de llevar a cabo dicha selección.
Enfrentarte a esta situación altamente competitiva entonces, puede generar elevados niveles de ansiedad y estrés a la hora de pensar en tu inserción laboral. Lo que te puede llevar a aceptar un empleo que no te gusta, no te satisface, mal remunerado para tus capacidades y con pocas posibilidades de desarrollarte profesionalmente.
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